Mi nombre es Mariano Bergés.
He leído en el blog -que estoy siguiendo
con atención-, que el Sr. Valentín Temes Coto me ha invitado a sumarme con
algún comentario.
Sinceramente, cuando tomé conocimiento
de la existencia del blog, a partir de la iniciativa del nombrado y de su
hermano Manuel (Lolo), más la colaboración de algunos familiares en España, más
allá de alegrarme por esa circunstancia, en procura de aclarar las cosas al
público que desconoce los avatares judiciales, me satisfizo que esto fuera un lugar
donde quien quisiera se expresara sobre la injusticia y el horror a que pueden
ser sometidos (supuestamente dentro de la ley) seres humanos, sólo para
satisfacer la continuidad de un sistema.
Por ello, pese a mi vínculo con Valentín
y Lolo, opté por no inmiscuirme en este blog, y me comprometí a formular, en
todo caso, comentarios que sólo busquen que cualquiera que ingrese por
curiosidad, deseo de conocimiento o por invitación, entienda, comprenda y visualice
lo que sucedió con claridad. O sea, darle un panorama real, vívido, puntual,
tratando de que no se deje llevar por el comentario ligero y sin conocimiento
de la mayoría, y por lo que se escribió en una sentencia que no exhibió pruebas
sino opiniones personales de los jueces, apoyadas en mentiras y errores
inexcusables.
En primer lugar hago saber a quien lea
este blog, que tengo 52 años, y me pasé 25 en Tribunales. Fui meritorio, pinche, empleado en otros cargos,
Secretario y Juez de Instrucción a mis 31. Once años como magistrado. Y soy
docente universitario desde hace otros 25 años. Ejerzo la profesión de abogado
desde el año 2004.
Cualquiera se imaginará, entonces, que
no soy un improvisado, y destaco que hace cuatro años, tanto como hoy, no tenía
ni tengo interés alguno en defender narcotraficantes. Por más dinero que
pudiera existir como pago.
Como Valentín Temes Coto no es
narcotraficante, y no es siquiera una mula,
o un empresario conocedor del asunto que permitió ciertas cosas, tomé el caso.
Saben Ustedes quién fue la persona que
me conectó con Valentín ? La también Jueza y conocida de toda una vida
tribunalicia María Gabriela Lanz. Ella era (es) su novia o pareja y me anotició
de lo que sucedía, allá por el año 2010, después de aparecido el contenedor en
el puerto de Buenos Aires.
Primera
pregunta: alguno se puede imaginar a una Jueza Penal apoyando a un narco ? Y a ésta
jueza penal ?
Segunda
pregunta: supongamos que fuera así, alguno se puede imaginar que esa Jueza Penal
iría a buscar a un ex Juez, reconocido por su honestidad y coraje (humildemente
pero es así), y actualmente por su trabajo en una ONG que combate la violencia
en el fútbol, para ser el abogado de Valentín Temes Coto, en vez de procurar
uno vinculado a la defensa de narcotraficantes ?
Tercera
pregunta: aunque todo ello hubiera sido así, alguno se puede imaginar que yo hubiera
tomado la defensa de Valentín de saberlo siquiera involucrado mínimamente en lo
que se le imputó ?
Si alguno de los lectores conoce a la
Jueza Lanz o me conoce o supo algo de mí en estos años, no puede imaginar que
ello pudiera suceder.
En consecuencia, la primera conclusión
es: no estaríamos al lado de Valentín si él no fuera totalmente inocente.
Sin embargo en Tribunales, donde las
leyes obligan a los Jueces a
considerar a todos inocentes hasta que una sentencia FIRME diga lo contrario,
jamás se consideró a Valentín Temes Coto inocente. Por el contrario, él y las
otras dos personas presas injustamente involucradas (Claudio Maidana y Nelson
Hinricksen) fueron considerados
culpables desde el inicio del proceso. Era necesario para el sistema
judicial.
El
principio de inocencia fue aniquilado.
Qué posibilidad existía de defenderlos ?
Ninguna. Los tres estaban condenados antes del comienzo del juicio oral.
El
sistema, a salvo; el horror de la injusticia a la vista.
Volveremos en próximos comentarios, para
aclarar todo lo que sea necesario.
Junio de 2014.
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